En busca del talento - 2.

El talento musical ha sido otro contexto sensible a la idea tradicional de talento. Y….¿cuál es esa idea tradicional? Os preguntareís vosotros. Pues bien, esta es una idea transmitida durante generaciones que sostiene que el talento es un don natural que los dioses reparten a su antojo a algunos seres humanos agraciados. Esta idea evolucionó ligeramente cuando la genética entro en juego, aunque en esencia es la misma, ya no eran los dioses los que concedían el don, si habías sido agraciado en la lotería genética pues “txupi lerendi”, ya está, eres un crack y cualquier intento que realices si eres una “persona normal” de acercarte a la excelencia es una pérdida de tiempo. A pesar de estas ideas generalizadas, algunos incrédulos decidieron tratar de descubrir de dónde venía este don natural. A principios de la década de los 90, K. Anders Ericsson, (Profesor del departamento de Psicología de la Universidad de Florida) y un grupo de colaboradores se propusieron responder a la siguiente pregunta: ¿Porqué algunos violinistas son mejores que otros?. Para ello Ericsson y su grupo se desplazaron a Berlín, a la Academia de La Música de Berlín Occidental, escuela de extraordinarios músicos de los cuáles muchos han tenido carreras en grandes orquestas sinfónicas o cómo solistas. Se formaron tres grupos “buenos, mejores y excelentes” que equipararon tanto en edad como en género. Se los sometió a todo tipo de entrevistas, se indagó en cantidad de aspectos de su vida relacionados con la música, a qué edad empezaron, quiénes fueron sus profesores…. se les instó a que durante una semana llevaran consigo un diario en el que iban anotando todas sus actividades tanto las relacionadas con el violín como las relacionadas con otros aspectos de su vida. En definitiva, radiografiaron su vida musical del derecho y del revés. El hallazgo fundamental fue que los violinistas “excelentes y mejores” practicaban por su cuenta 24 horas semanales por término medio por 9 horas del grupo de los “buenos”. Además, los sujetos tuvieron que calcular sus horas de práctica semanales para cada año, a lo largo de su vida como estudiantes de violín. Los resultados ¡¡Ohh, sorpresa!!, los violinistas “excelentes” a los 18 años habían acumulado por termino medio 7.410 horas, los “mejores” 5.301 horas, y los “buenos” 3420 horas. ¡Alucinante, no!. La conclusión que podríamos generar sería la siguiente “el que más practica es mejor”. En parte esto es cierto y responde al dicho de “la práctica conduce a la excelencia”, aunque lo que Ericsson y colaboradores descubrieron fue que lo que realmente marcaba la diferencia era la cantidad de un tipo especial de práctica a la que denominó “Práctica Deliberada”. Y la definió como una actividad diseñada específicamente para mejorar el rendimiento, a menudo con la ayuda de un profesor; puede repetirse muchas veces; la opinión externa sobre los resultados se encuentra siempre disponible, es muy exigente mentalmente y NO ES DIVERTIDA. ¿Ocurrirá algo parecido con el talento deportivo? Continuará…

Publicado por KirolbegiBlog el 3 de Noviembre de 2009


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